Los bebés y las mascotas

En casa somos una gran familia, humana y animal. Tenemos 2 gatas y una perra, y todos convivimos en armonía, aunque claro, los pelos se han convertido en otro habitante más. Porque lo hagas como lo hagas, limpies lo que limpies, siempre hay pelos. Pero es algo que hemos asumido y nos toca limpiar más de lo que se consideraría normal. En cambio, lo que nos aportan nuestros compañeros peludos no tiene precio.

Recuerdo un día que nos preguntaron, cuando Elena estaba embarazada de Bruno, qué ibamos a hacer con las gatas… lo mire por donde lo mire, esta pregunta me ofende. En mi casa hay animales, y cualquiera que venga debe convivir con ellos, sea una persona externa o un nuevo miembro, humano o animal. Los bebés y los animales no son incompatibles, hay gente que no lo entiende pero es así, la única excepción comprensible es una alergia o una fobia. También hay que hacer la pruebas correspondientes de la toxoplasmosis en el caso de los gatos. Pero eso de deshacerse de los animales cuando viene un bebé lo veo de una falta de humanidad descomunal. Hay estudios que demuestran múltiples beneficios para los niños que crecen con animales en su hogar, y todo lo que pueda ser bueno para los niños, hay que esforzarse para llevarlo a cabo.

La llegada de un bebé a casa puede suponer un poco de estrés para las mascotas. Hay que saber gestionarlo para que sea lo más cómodo posible para nosotros, pero también para que nuestra mascota no se sienta desplazada y entienda que este nuevo miembro de la familia viene para quedarse y que sigue siendo una parte importante para nosotros. La primera vez que llega el bebé a la casa, será conveniente observar la reacción de nuestras mascotas, y ver si sienten curiosidad, la mayor parte de las veces será así, y dejar que se acerquen, siempre supervisando, al bebé y que lo huelan. Esto bastará en primer lugar. Después, progresivamente será recomendable que nos pongamos a su nivel todos los días con el bebé para que sigan oliéndolo y reconociéndolo, en muy poco tiempo lo identificarán como un miembro más de la «manada».

Nuestra perra Lola duerme muchas veces en la cama de Bruno, y cuando no lo hace es él quien nos pregunta por Lola para que la llamemos y se meta con él en la cama para darle calorcito. Cuando Bruno se va al cole, Lola también se lleva un beso de despedida y un abrazo, ésto se lo hemos enseñado a ambos desde pequeños y es algo bueno en nuestra opinión. Las gatitas, en cambio, como todo animal felino, van muy a su aire, y cuando les apetece se ponen a restregarse por el bebé cuando está en su alfombrita en el suelo, con tener un poco de cuidado para que el bebé no las estruje de la emoción y éstas no le marquen para poder salir corriendo, es suficiente.

Siempre y cuando todo se haga con supervisión, con cuidado y con cariño, la convivencia de niños con animales va a aportar más beneficios que perjuicios. Enseñar a los pequeños a cuidar y respetar a los animales desde casa es algo que no se debe negar a los niños si tenéis la oportunidad, serán mejores personas, más cariñosas y más responsables.

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