Educando de otro modo – Cuentos Actualizados

Cuando los niños son pequeños, tienen la mente muy despierta y receptiva. Una forma muy sana de estimular su imaginación, su atención, su capacidad de asombro y curiosidad es a través de los cuentos. Pero los cuentos también pueden enseñar a los niños como es el mundo que los rodea. Algo de lo que a veces no nos damos cuenta es que el mundo está en constante cambio y evolución, y los cuentos tradicionales, los que todos conocemos, esos de toda la vida, fueron escritos en épocas muy distintas a la nuestra y lo que enseñan, pero sobre todo de la forma que lo enseñan, responde a cómo era la vida en esa misma época. Es necesario una adaptación de las historias tradicionales para enseñar a nuestros hijos cómo es el mundo hoy en día, y, más importante aún, cómo nos gustaría que fuera el mundo en el que ellos crezcan. Los cuentos tradicionales están llenos de violencia, crueldad con los más débiles y distintos, discriminación, machismo y miedo, mucho miedo. Voy a poneros unos ejemplos:

  • ¿En qué cuento un cazador abre en canal a un lobo (que previamente se había comido a una niña y a una anciana)?
  • ¿En qué cuento un lobo (¿por qué los lobos siempre son los malos?) se dedica a destrozar las casas de los demás?
  • ¿En qué cuento hay un animal que tiene que aguantar como los demás lo rechazan sólo por ser distinto, incluso su propia familia?
  • ¿En cuantos cuentos son los principes los que siempre rescatan a las princesas mientras ellas son tan simples que se dejan engañar por cualquiera?
  • ¿Quién canta la lara larita, limpio mi casita… y lo único que quiere es estar guapa para poder casarse?
  • ¿En qué cuento unos niños son abandonados en el bosque por sus propios padres?

Seguro que algunos nos os habíais parado a pensar esto fríamente, y mucho menos de niños, pero ahora que sois adultos pensadlo bien, ¿es esta la forma más adecuada de educar a un niño/a?

Los cuentacuentos tradicionales pretendían enseñar a los niños mediante el miedo y la sumisión, además de la implantación de valores que hoy consideramos antiguos. No podemos pretender educar a niños y niñas de un modo distinto al que nos educaban a nosotros y leerles los mismos cuentos que nos leían a nosotros de niños, ¿no creeis? Al fin y al cabo, los cuentos, o al menos la mayoría de ellos, son métodos de enseñanza básica para niños, yo creo que es bueno cuidar esos detalles también.

Hace poco descubrimos unos cuentos creados por padres que comparten nuestra visión sobre este asunto y le regalamos a Bruno 2 ejemplares para Navidad. Se trata de adaptaciones de cuentos tradicionales, nosotros tenemos 2 de los clásicos por excelencia: Los 3 Cerditos y El Patito Feo. Hay que decir que tenemos al menos 2 versiones más de cada uno de ellos, con algunas diferencias entre ellas, pero siempre con el mismo fondo y forma. Ahora están guardados en un armario. Estas nuevas versiones son las que preferimos leerles a nuestros hijos ahora. Son de la editorial Cuatro Tuercas y la colección se llama Érase dos veces…

Si os pica la curiosidad, se pueden conseguir en muchos sitios, pero prefiero ser imparcial y os dirijo directamente al blog de la editorial para que los compréis allí o los busquéis donde queráis. Podéis acceder haciendo click en la imagen.

Y recordad, es nuestra responsabilidad educar a nuestros hijos de otro modo.

 

2 Comentarios

  • Lydia

    Estimado capitán fantástico, te escribe una capitana desde Barcelona… He encontrado tu blog recientemente y te felicito por la iniciativa… De veras siento que son necesarios más capitanes fantásticos para visibilizar un nuevo paradigma…
    En relación al análisis que realizas sobre los cuentos clásicos o tradicionales no estoy de acuerdo. Los cuentos tradicionales originalmente no fueron creados para «enseñar violencia» a los niños. Ni antes ni ahora. En su inicio fueron creados para comunicar (entre otras cosas) los momentos de transición de una edad a otra… De manera que (siendo que no se podía explicar de otro modo en esa época) pretendían anticipar, contener y canalizar todas las angustias y necesidades que se mueven en esas transiciones. Así, por ejemplo, la caperucita roja cuenta la llegada de la primera menstruación (capucha roja) y el temor que se mueve (el lobo) ante una sexualidad más madura. El lobo no es un personaje distinto a la Caperucita… Es una proyección de si misma en su fantasía de ser devorada… Y el como consigue librarse de él (a pesar de lo duro) da cuenta del proceso madurativo que hace para superar sus propios temores. Así La Caperucita es obviamente un texto que inspira una futura Carrie (en la gran pantalla) y que habla de esto mismo…
    Es justamente la posibilidad de vivir la agresividad desde un cuento lo que nos puede salvar de ser violentos. Porque cuando la rabia y la agresividad pueden canalizarse desde un contexto de juego seguro y efectivo (y vivido con placer) aseguramos que no se llegará a vivir en un plano real.
    Simbolizar la rabia a través de representaciones (cuentos, dibujos, etc) es en realidad el único modo de educar a los niños para no ser violentos. Dicho de otro modo: censurar la rabia, como impulso de vida primario y vital… Que los adultos confundamos realidad con fantasía o juego… Todo esto es el caldo de cultivo perfecto para encontrarse después a un adolescente altamente agresivo o altamente inhibido (agresividad interna).
    Hay que jugar más al lobo para que hayan menos caperucitas futuras.
    Juguemos al lobo ahora, porque si no elaboramos las fantasías de devoración en la infancia nos encontraremos a un adulto frágil después…
    A los/as que quieran investigar sobre esto: pueden leer textos de Bernard Aucouturier.
    Gracias por la lectura.

    Lydia Valles. Directora de una escuela Libre. Pedagoga y psicomotricista. Madre de dos niñas.

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    • Jesus

      Hola Lydia, muchas gracias por tus palabras sobre el blog. Respecto a tu opinión, es bueno siempre conocer distintos puntos de vista sobre un mismo tema y te garantizo que profundizaré en lo que comentas para conocer un poco más sobre el asunto. Me apunto el autor que mencionas para mis lecturas. Saludos capitana!

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